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Historia

Don Alberto Tamburrelli Nappa. Un hombre, un apellido, una familia, una empresa, un legado.

El 14 de noviembre de 1961, a las 7:00 a.m. – para ser exactos- un muchacho de 29 años de edad, mediana estatura y vivarachos ojos verdes descendía del barco Marco Polo, desembarcando en el Puerto de Cristóbal Colón en Panamá, trayéndolo de Europa con una maleta llena de ilusiones y un corazón de oro puro, como mayor riqueza. Al poco tiempo, su esposa Rosa Lettieri y sus cuatro hijos, Rino, Giacomo, Bruno y Adele, llegarían para acompañarlo y, posteriormente, dos criaturas más nacerían en el Istmo, Antonieta y Alberto Jr., rubricando así el apellido que ahora es sinónimo de prestigio y calidad: TAMBURRELLI.

Don Alberto Tamburrelli Nappa, inmigrante italiano y el más pequeño de tres hermanos, logró ganarse el corazón y admiración de todos los panameños y viceversa, siendo así que él se nacionalizó, al igual que su esposa Rosa, con la ciudadanía panameña.

A sus 29 años, todo era nuevo para este napolitano, que llegó para ser contratado por la Heladería Rizzo, como responsable de la cocina; sin embargo, en su mente estaba clara su capacidad profesional como técnico gastronómico, la cual ejercía desde los 16 años, y el deseo de salir adelante como inmigrante en estas calurosas tierras.

Don Alberto laboraba desde tempranas horas de la mañana hasta avanzadas horas de la noche, alternando su labor como mesero, la cual le facilitaba buenas propinas, con el único propósito de ahorrar y poder tener consigo lo más pronto posible a su familia que tanto recordaba y hacía falta.

Un sueño hecho realidad

Teniendo como hogar temporal la casa de los Rizzo, Don Alberto Tamburrelli empezó a encaminarse profesionalmente en Panamá. Sin embargo, todo empezó a truncarse, cuando al año siguiente, su relación laboral con la Heladería Rizzo terminó.

A pesar de la inseguridad inicial, sus conocimientos y su profesionalismo interesaron al Señor Rafael Ciniglio, propietario del Restaurante y Pizzería Capri, la cual se ubicaba en Vía España, frente al Hotel el Panamá y no muy lejos de la Iglesia del Carmen.

“Panamá es un país que yo veía con gran futuro para mí y mi familia” nos contó con gran nostalgia Don Alberto, quien para ese entonces seguía amasando ideas y creando delicias bajo el panorama de un porvenir promisorio.

El 9 de octubre de 1962, el sueño de Don Alberto Tamburrelli Nappa se hizo realidad gracias a un programa internacional llamado CIME, mediante el cual los profesionales inmigrantes podrían traer a sus seres queridos. Así, a bordo del barco Américo Vespuccio, su esposa y cuatro hijos se unieron para apoyar los esfuerzos del cabeza de familia.

Trabajando en el Capri, descubrió que los propietarios le dedicaban más atención a las comidas y no a la repostería, por lo que en mayo de 1964 y luego de un gran esfuerzo, les compró la Pastelería y Heladería, generando así la semilla de una empresa que daría muchos frutos más tarde.

“No temas, sólo ten fe”

Durante sus últimos años, Don Alberto vió con complacencia como su sueño se hizo realidad con el pasar del tiempo.

La Clave del Éxito? “Yo no sé cual es, lo único que creo es que para poder conseguir lo que se anhela hay que inspirarse en algo, como yo hice del pasaje bíblico que dice “non temere, solo abbi fede” (no temas, solo ten fe)” afirmó Don Alberto Tamburrelli.

De aquel pequeño local solo queda el recuerdo. El imponente restaurante de Vía Porras, conocido en todo Panamá como “El Restaurante de las Estrellas” debido a la gran variedad de figuras del espectáculo que lo visitaban a su paso por el país, es el mejor reflejo de la solidez de las creencias de este napolitano – cuyo acento italiano nunca pudo perder con el paso de los años- el cual mantuvó, toda su vida, la misma vitalidad y espíritu emprendedor que lo trajo a los 29 años a Panamá, y que le hizo ganarse el respeto de todos los panameños.

Don Alberto Tamburrelli Nappa fue la muestra viviente de todo lo que se puede lograr sin temor alguno y manteniendo en alto y de manera inquebrantable la fé, esa que dicen algunos mueven montañas y que, en el caso de Don Alberto y su familia, hizo que un sueño largamente acariciado se hiciera realidad.

Somos una empresa que cree en Panamá, creada por panameños, para servirle a panameños.

Gracias Panamá por tu confianza y admiración.

Nace IL Nonno Dolce e Salato

Luego de 48 años...y de larga trayectoria – Don Alberto Tamburrelli Nappa se retira para disfrutar de su merecida jubilación – Como homenaje a su trayectoria, al legado de honestidad y trabajo que nos inculcó a todos en su familia – 20 nietos – 20 raíces que hoy son Italo Panameñas. Alberto Tamburrelli Nappa le regaló a Panamá – Su familia, sus raices, su honestidad y sus valores.

IL Nonno Dolce e Salato – es Pastelería y Bocadillos Tamburrelli – un cambio de nombre que representa la honestidad y lealtad a Panamá. IL Nonno es el Abuelo en Italiano.

El 1 de Enero de 2010 – abre sus puertas IL Nonno Dolce e Salato ofreciendo una nueva gama de productos, bocadillos, comidas, servicio de catering, pasteles de cumpleaños , y todo lo que usted necesite para pasarla bien en familia y celebrar.

Segunda Sucursal

Como el 6 de Noviembre de 2012 Cristela de Tamburrelli decide abrir las puertas de la sucursal IL Nonno del Carmen. Esta sucursal ofrece un nuevo concepto de venta de pasteles, bocadillos, pastas caseras servidas tipo restaurante, carnes, mariscos, pizzas y comida variada - sin perder las raíces italianas.

Es un concepto que ofrece bocadillos, pasteles y algo más de la nueva línea de pastas caseras que ahora ofrece IL Nonno Dolce e Salato.

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